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"Venta de óvulos, niños y más...". 6 de junio 2011.

Primero fue sangre, luego riñones, luego esperma, luego óvulos, pelo, y ahora niños…. ¿qué más estará dispuesta a vender la gente en el futuro?.
Ya sea por un deseo de “ayudar” a quienes no pueden tener hijos o por la jugosa suma de dinero que les están ofreciendo, la venta óvulos, esperma y niños se ha dejado ver últimamente. La decisión de tener hijos se ha retrasado y cuando las parejas quieren tenerlos ya es demasiado tarde, se someten a técnicas de reproducción asistida y cuando se dan cuenta de que sus óvulos ya no sirven para procrear, buscan un “donante” o tratan de comprar un niño. Un negocio redondo.
Si entramos a Internet y buscamos “venta de óvulos” nos saldrán un sinfín de anuncios sobre reclutamiento de “donantes” y los precios que se pagan por ellos, así como los requisitos y pasos para prepararse para realizar la donación. También dónde se venden y cuánto cuestan. En el caso de los niños, la situación es mucho más triste. Hoy en día se pueden encontrar anuncios sobre bebés en general y su precio… ¿Con el tiempo habrá razas y certificados de algo así como un “pedrigrí”, como con los perros?, ¿se podrá escoger entonces color de pelo, ojos, piel, etc?).
En el pasado no se hablaba de menstruación, ni de nada que tuviera que ver con sexo, que una familia no pudiera tener hijos o que simplemente no quisiera era motivo de morbo y lejos de encarar el problema, se llevaban al chisme, al juicio y a la mala información. Es necesario encarar este tipo de temas y llamarlos por su nombre con el objeto de reglamentarlos, analizar los pros y los contras no solamente en el aspecto legal, sino psicológico de las partes y las cuestiones éticas y bioéticas que son inherentes a ellas y que en el futuro traerán consecuencias para la sociedad. La mayoría de las veces, estas prácticas se regulan desde el punto de vista legal únicamente por la gran cantidad de dinero que se maneja en las transacciones; el hecho de que genere ganancias hace que se les dé prioridad para darles una resolución legal.
Desde mi punto de vista, estas prácticas se parecen un poco a la contaminación ambiental. En el pasado, estábamos felices con el plástico, con su practicidad y durabilidad, con ya no tener botellas de vidrio como envases; sin embargo, nunca pensamos en las consecuencias que traería para el ambiente este tipo de inventos que nos aligeraban la vida, la hacían más sencilla y práctica. El hecho de hacer fertilizaciones in vitro y que haya donantes de esperma y óvulos ha puesto felices a más de uno, pero ¿qué va a pasar cuando estas prácticas sobre venta de niños, óvulos, esperma, etc., estén legalmente reguladas y sea una práctica común?, ¿con qué clase de problemas psicológicos y sociales nos vamos a enfrentar como sociedad?.
Es necesario reflexionar sobre estos temas desde todos los puntos de vista y tratar de adelantarnos un poco al futuro y dimensionar las consecuencias. ¿Cómo será la actitud de un niño que sabe que ha sido comprado?, ¿o la de un niño que sabe que parte de él no pertenece a su madre o a su padre porque el óvulo o el esperamatozoide de donde vino no es de alguno de ellos?.
No estoy en contra de la adopción y de la ayuda a quienes no están en condiciones de procrear; pero creo que la “venta” es otro tema que hay que analizar y reflexionar a fondo antes de que sea demasiado tarde.

"Educación para el consumo: alimentos orgánicos (2a parte)". 30 de mayo 2011

La semana pasada analizamos cuándo un alimento es considerado orgánico, así como los diferentes tipos de acreditaciones que se deben obtener para que éstos sean considerados como tales. En esta columna seguiremos hablando un poco más sobre estos alimentos y sus características.
Existen grupos indígenas, cooperativas campesinas, granjas familiares y agro-empresarios de escala media que se dedican al desarrollo de alimentos orgánicos. Aunque hay varios productores, el consumo interno es mínimo y de esta producción, sólo el 15% se queda en nuestro país. Entre los productos que se cultivan en México, destaca el café orgánico, del cual somos el primer productor mundial. Otro de nuestros productos orgánicos estrella, es la miel orgánica, la cual se cosecha mediante métodos tradicionales y es 100% pura; nuestro país se ha posicionado como uno de los más grandes exportadores de miel en el mundo y Yucatán es uno de los principales productores en nuestro país.
En cuestión de compras, es importante señalar qué NO es un producto orgánico. El hecho de que en un empaque se diga que las lechugas fueron regadas con agua de pozo profundo, no quiere decir que éstas sean orgánicas, pues si el pozo está contaminado, de ninguna manera serán orgánicas. De hecho, una de las principales asignaturas pendientes en el tema de los productos orgánicos es el de regular las categorías de productos orgánicos a nivel mundial, porque como ya lo había comentado, no hay una reglamentación clara al respecto. Cada país establece su propia definición, características y regulaciones. Hay quien dice que para obtener la certificación, en los lugares de producción debe prohibirse el encierro y el maltrato de los animales y que los mismos no deben ser sometidos a estrés alguno; igualmente, los productores y trabajadores deben desempeñarse en un medio sano y con un sistema justo de distribución de la riqueza. Como vemos, se dificulta más obtener una certificación a nivel mundial cuando los estándares no son los mismos en cada país.
En México tenemos la Ley de Productos Orgánicos (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LPO.pdf) que es la que determina lo que es y lo que no es un producto orgánico. Sin embargo, esta ley no hace distinciones entre tipos de productos orgánicos y habla de un único tipo de producto “orgánico” que cuente con las características que menciona en la ley y que no repito aquí porque son demasiadas características para una sola columna. Esta ley también menciona al Consejo Nacional de Producción Orgánica como un órgano de consulta de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales quien representa los intereses de los productores y agentes de la sociedad en materia de productos orgánicos. La Secretaría también se encarga de acreditar a los certificadores nacionales, quienes antes debieron haberse acreditado por una Entidad de Acreditación en términos de la Ley Federal sobre Metrología y Normalización y/o demostrar Acreditación bajo la Guía ISO 65 o su equivalente nacional o de otros países.
Como podemos ver, en materia de productos orgánicos, aún queda mucho por hacer. Es una industria en crecimiento que actualmente tiene un valor de alrededor de 10 mil millones de dólares aproximadamente y que crece día a día. Para aquellos emprendedores interesados en iniciar algún negocio, este es un nicho de mercado por explotar.

"Educación para el consumo: alimentos orgánicos (primera parte)". 23 de mayo de 2011.

Últimamente, hemos escuchado hablar sobre los alimentos orgánicos. Para algunos, se trata de una moda, de una cuestión de status por el precio que tienen y para otros es la opción saludable de alimentación y cuidado ambiental.
Se les llama así a los alimentos que fueron cultivados sin hacer uso de pesticidas, fertilizantes químicos, antibióticos, hormonas, agroquímicos de síntesis, residuo de metales pesados, colorantes, saborizantes artificiales, aditivos, conservadores artificiales, ni organismos genéticamente modificados (OGM) o variedades transgénicas. Para su desarrollo se controla toda la cadena productiva con el fin de garantizar que son alimentos sanos para el consumidor y que de igual forma benefician al medio ambiente antes, durante y después de su producción. Son alimentos pues que no dañan el medio ambiente y principalmente, nuestra salud. De acuerdo con la SAGARPA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación), ya se pueden encontrar cereales, frutas, hortalizas, azúcar, café, leche, galletas, chocolate, miel, carnes, mermeladas, embutidos, tortillas, queso, mezcal y huevos con estas características.
La producción orgánica en nuestro país está regulada por la Ley de Productos Orgánicos y para que un producto sea considerado orgánico debe cumplir con estándares rigurosos que son establecidos por organismos reconocidos a nivel internacional entre los que destaca el IFOAM (International Federation of Organic Agriculture Movements) en Alemania. Para certificar el cumplimiento de estos estándares se requiere la certificación de empresas privadas que deben cumplir con lo dispuesto en la guía 65 de ISO (International Organization form Standarization) y estar acreditadas por IFOAM.
De acuerdo con el Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera, la producción y comercio de alimentos orgánicos en el mundo va en aumento y está valuado en más de 25 millones de dólares aproximadamente. En México, esta producción representa menos del uno por ciento del sector agroalimentario en superficie sembrada y genera alrededor del 10% del PIB del sector agropecuario cuyos ingresos se calculan en 300 millones de dólares según la SAGARPA. Del 100% de los productos orgánicos que se producen en nuestro país, entre el 85% y el 90% se exporta a otros países y sólo el 5% se vende en el mercado nacional.
Pero, ¿cómo saber si un producto es orgánico?, aparte de tener el sello de certificación de alguna de las agencias nombradas con anterioridad, tendrán que decir “Bio” si son importados de España, “agricultura biologique” si vienen de Francia, “organic” si vienen de Estados Unidos o simplemente “orgánico” si fueron producidos en nuestro país. Desgraciadamente, aún no existe una ley que regule los etiquetados por lo cual es muy fácil que la gente confunda un producto transgénico, 100% natural, casero, artesanal o natural con uno “orgánico”.
Como pudimos analizar, esta industria está apenas en pañales y existen muchas cosas por hacer, además de que no se tiene la certeza de que un producto sea realmente orgánico, se tiene en contra que este tipo de productos son más caros que los que se venden comúnmente en los supermercados. Es importante encontrar la forma de reducir los costos para su producción y comercialización para que de esta manera estén al alcance de todos.

"La importancia del empaque". 16 de mayo de 2011.

Camina en cualquier supermercado o tienda de autoservicio y llama su atención los colores de un empaque que nunca había visto. Siempre recorre los mismos anaqueles y ve los mismos  productos, todos los frascos o cajas, del mismo color. Pero esta vez, un empaque llama su atención, y se detiene a verlo. El contraste del color con los demás productos, su forma y la manera en que ha sido acomodado,  hace que se lo observe, lea lo que contiene, lo huela  y que lo meta en el carrito para probarlo. Deja a un lado el producto que ha usado siempre y le es “infiel” con este nuevo producto que ha llamado su atención.
Hasta ahí, el producto ganó una participación de mercado importante, con usted y con otros más que se dejaron llevar únicamente por el empaque. Tenga por seguro que no es el único que se ha dejado cautivar por el mismo. Pero no perdamos de vista que  la calidad del producto y el hecho de que a usted le guste a la hora que lo use, determinará que le sea fiel a la marca y que de ahora en adelante compre ese producto y no el que estaba usando hasta ahora. Ese es el poder que un empaque nos puede ofrecer. Los colores correctos en el momento indicado pueden hacer que un cliente fiel a un producto, lo cambie por otro que llamó más su atención aunque esté satisfecho con el que usaba.
El día de hoy mi amiga cambió de perfume porque un empaque la conquistó. Primero, la publicidad de introducción en el punto de venta, fue demasiado llamativa para que ella se acercara al mostrador y pidiera probarlo. Es cierto que el aroma es muy fresco y floral y que está perfecto para el verano, pero su comentario sobre eso fue mínimo, lo que más le gustó y le interesó sin duda fueron la botella, los colores, los detalles y las flores que rodeaban el empaque. Se tomó más tiempo en comentarme sobre esto, que sobre el aroma. Su atención se centró en  diseño del frasco, su forma y sus colores, así como la coqueta bolsita que le colgaba del cuello a la botella; casi le dedicó unos tres minutos a observarla sonriendo y diciendo lo mucho que le gustaba el detalle. Mi amiga fue convencida por el aroma, pero sobre todo, lo que más la convenció, fue el empaque y los detalles del mismo que lo hacían diferente a los demás frascos. La publicidad fue el poderoso motor que la llevó a conocer el producto y pedir la prueba, pero lo que la ató al mismo, fue el empaque.
Cada vez que queramos vender un producto, debemos observar los demás empaques y elegir uno que contraste con los demás de manera positiva, que llame la atención del consumidor y que lo haga percibir, por medio del mismo, calidad. Se puede tratar de los colores, del contenedor o incluso incluir algún detalle que lo hagan diferente. Un empaque llamativo hará mucho por nuestro producto, o por lo menos hará que el consumidor lo adquiera una sola vez para probarlo, pero una vez que el consumidor lo pruebe, debe de ofrecer la calidad y la efectividad que el cliente está esperando. Sólo así, el consumidor lo seguirá comprando y le será fiel hasta que, seamos sinceros, otro empaque más llamativo llame su atención y lo compre para “probarlo”.
No hay que perder de vista que un empaque es de gran ayuda, pero esto nunca va a sustituir la utilidad y la calidad del producto que el cliente está esperando pues muchos productos más estarán luchando porque nuestro consumidor los pruebe y los prefiera por sobre los demás.

"Educación para el consumo: Contaminantes orgánicos persistentes". Lunes 9 de mayo de 2011

Esta vez hablaremos de los COP´s (Contaminantes orgánicos persistentes). Se les ha denominado como las 12 sustancias más tóxicas que existen en el planeta. Se les llama persistentes porque persisten en el medio ambiente, se bioacumulan en la cadena alimentaria y son un riesgo para la salud puesto que pueden causar efectos adversos como matar personas, producir daños en el sistema nervioso e inmunológico, provocar cáncer, desórdenes reproductivos y perturbar el desarrollo normal de lactantes y niños.  Entre estos 12 contaminantes orgánicos persistentes, se encuentran 9 plaguicidas (aldrin, clordano, DDT, dieldrin, endrin, heptacloro, hexaclorobenzeno, mirex y toxafeno); dos productos químicos industriales (PCB y hexaclorobenzeno, también usado como plaguicida) y dos subproductos no intencionales, esto es que se producen sin que así lo deseemos, y son las dioxinas y los furanos.
Los contaminantes orgánicos persistentes se originan de sustancias orgánicas sintéticas inventadas y producidas por el hombre. Estas sustancias “intencionales” son producidas para fines comerciales desde hace más de 50 y no es sino hasta ahora cuando ha quedado determinado que su uso y producción son altamente tóxicos para el medio ambiente y como consecuencia,  se ha acrecentado la preocupación por sacarlos del mercado lo más pronto posible. Fue en el Convenio de Estocolmo sobre los contaminantes orgánicos persistentes, cuando se determinó la importancia de que no se siguieran usando estos productos o que se vigilara su generación, como en el caso de las dioxinas y los furanos.
Pero eso no es todo, todavía hay otras sustancias que no se han añadido a la lista. Algunos de ellos son un grupo de productos químicos conocidos como hexaclorociclohexanos, entre los cuales se incluye el plaguicida lindano, otros son el pirorretardante éter de pentabromodifenilo, el plaguicida clordecona y el retardante de flama hexabromobifenil. Sin embargo, la revisión de para determinar la toxicidad de estos componentes se llevará tres años.
El caso de DDT es particular, a pesar de que se ha denominado como una de las sustancias más tóxicas, aún se sigue usando en 25 países afectados por la malaria con el propósito de combatir a  los mosquitos portadores de la enfermedad. El progreso  sobre la búsqueda de alternativas al DDT como un plaguicida para combatir la malaria, será revisado también en tres años.
Y el panorama se vislumbra deprimente. Cada día se introducen de 200 a 300 nuevas sustancias a la producción industrial y al ambiente sin saber las consecuencias que tendrán en materia de cuidado ambiental. Al respecto, la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina menciona que se debe aplicar el “Principio de Precaución” cuando una sustancia química o una actividad representa una amenaza para la salud humana o para el medio ambiente. Esto es que, aún cuando esta relación no haya sido determinada de manera científica en su totalidad, habría que retirarla del mercado de manera inmediata hasta que se haya investigado su nivel de toxicidad. Sin embargo, las acciones no se están llevando tan rápido como se quisiera, hay demasiados intereses económicos en juego y las personas y los gobiernos que ya están tomando conciencia y participando en este tipo de movimientos, aún son muy pocas.

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