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"Una app que salva la comida del desperdicio". 04.08.2014.

Como lo comentábamos en una columna anterior titulada: ¿Cómo evitar el desperdicio de los alimentos?, nos encontramos actualmente ante un problema global debido al desperdicio de los alimentos en el mundo. Afortunadamente, diversas organizaciones ya se encuentran haciendo lo debido para dar solución a esta preocupación.

En ese entonces, en la columna comentaba que reiteradamente el Banco Mundial alerta sobre el aumento de los precios de los alimentos, así como sobre el desperdicio de los mismos, pues se calcula que un tercio de los alimentos que se producen en todo el mundo, terminan en el basurero. Según la FAO, esto representa aproximadamente 1 300 millones de toneladas al año. Alimentos que muchas veces pueden ser consumidos por otras personas, pero que desgraciadamente no se enteran porque esta cadena o comunicación entre “desperdiciador-posible comprador” no se ha podido construir formalmente entre los interesados.

Sin embargo, una app que acaba de ser lanzada en el mes de Mayo pasado, ofrece la oportunidad a diferentes restaurantes, cafés y supermercados de ofrecer a los interesados, comida que tirarán próximamente a un precio de descuento. De esta manera, los negocios participantes, mandan una alerta a los usuarios vía esta app para que acudan a recoger la comida que de otra manera se convertiría en desperdicio. Con ello, “PareUp busca reducir los cerca de 165 billones de dólares que se desperdician en comida en los Estados Unidos cada año, lo cual representa casi el 30 por ciento de la comida disponible en el país y que con esta app se podría aprovechar de alguna manera, pues mucha de esta comida que termina en los basureros todavía puede ser consumida o usada. Lo interesante de “PareUp” es que no se dedica a buscar donaciones, sino que busca que los involucrados estén inmersos en una relación ganar-ganar al poder comercializar estos alimentos.

En el estudio “Pérdidas y Desperdicios de Alimentos en el Mundo” realizado con motivo del Congreso Internacional Save Food! en Dusseldorf, Alemania, en 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), comentaba que debido a este desperdicio, cantidades enormes de los recursos que se destinaban diariamente para la producción de alimentos, así como todas las emisiones de gases de efecto invernadero que se ocasionaban con motivo de la producción de estos alimentos, eran realizadas en vano. Y aunque es en los países industrializados en donde se desperdician más alimentos per cápita que en los países en desarrollo, no hay que perder de vista que esto se puede convertir en una tendencia si no se toman cartas en el asunto. Es por eso que me resulta particularmente interesante la iniciativa de PareUp, pues estructurar el enlace entre empresas y consumidores resulta una de tantas iniciatibas que pueden ser usadas para dar solución a este problema mundial.

Otros esfuerzos en este mismo sentido los podemos encontrar con la app FlashFood, diseñada por los estudiantes de la Universidad Estatal de Arizona y Love Food Hate Waste, que ofrece una aplicación  para Android e iOS en donde se pueden encontrar entre otras cosas, consejos y sugerencias para evitar el desperdicio de los alimentos.

¿Cómo evitar el desperdicio de los alimentos?. 07.04.2014

El título de esta columna va encaminado más a analizar una inquietud, que a pretender otorgar una respuesta. Me cuesta trabajo digerir que dos kilos de papas en Alemania cuesten menos que un kilo. Cuando voy al supermercado, generalmente busco los paquetes pequeños, pues no somos una familia numerosa. Sin embargo, los paquetes grandes cuestan menos, ya sea de cebollas o de papas en la gran mayoría de los casos. 


Así, si una familia consume solamente un kilo a la semana, comprará dos kilos, por ser esta opción la más barata, y el kilo restante, el que no se consumió, se echará a perder y terminará en la basura. En México no era un problema decidir. Parafraseando un poco el dicho de “sírvase lo que se vaya a comer y cómase lo que se sirva”, compraba sólo lo que iba a consumir y consumía lo que compraba. Ahorraba y no desperdiciaba, las dos cosas al mismo tiempo. Comprar sólo lo justo para evitar desperdiciar, era más fácil que decidir entre ahorrar o evitar desperdiciar la comida.
 
Reiteradamente,el Banco Mundial alerta sobre el aumento en los precios de los alimentos; pero sobre todo, en el desperdicio de los mismos. Se calcula que un tercio de los alimentos que se producen en el mundo terminan en el basurero, sin ser consumidos. Son los países desarrollados quienes lideran este comportamiento (aunque también en los países en desarrollo se ha venido generalizando); con un mayor porcentaje durante la etapa de consumo, que durante su producción, manejo o almacenamiento. Esto quiere decir que se desperdician más alimentos cuando éstos ya se encuentran en los hogares; y como era de esperarse, los alimentos que más se desperdician son cereales, frutas y vegetales.

Si sólo pudiéramos enviar ese kilo restante a los países pobres… Lo peor del caso es que, aunque los pobres desperdician menos alimentos que los ricos,  este derroche de alimentos durante la etapa de consumo, ha aumentado con el paso del tiempo. Habría que pensar en hacer conciencia sobre lo que consumimos y lo que desperdiciamos. No sólo el calentamiento global y la contaminación ambiental son temas actuales y de preocupación mundial. La pobreza y el desperdicio de los alimentos son temas que de ser analizados de manera conjunta, se podría encontrar una solución a los mismos por medio del aprovechamiento de los alimentos para beneficio directo de los más necesitados.

Para las etapas de producción, almacenamiento y manejo de los alimentos, ya se están realizando diferentes acciones, las cuales van en aumento y parecen muy prometedoras. Sin embargo, en el caso de los consumidores, las acciones van más lentas. Por lo tanto, es necesario hacer conciencia entre los consumidores sobre este problema mundial, para después educarlos sobre las posibilidades de compra y aprovechamiento de los alimentos. 

Como primer paso, podemos empezar a analizar nuestro propio consumo y las causas de los desperdicios que cometemos a diario en nuestros hogares. Sólo así en el futuro podremos tratar de encontrar soluciones conjuntas a este problema mundial, para después unir esfuerzos y llevar a cabo acciones que mejoren las condiciones alimentarias de los que menos tienen.

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